Crónica de la presentación de Sijor el cómplice publicada en Religión Digital
"No buscarías a Dios si no te tuviera ya en su casa"
Marzo/2011
(Jesús Bastante) Muchos cómplices, de Jesucristo y -también, cómo no-, de José Antonio Solórzano, se dieron cita ayer en el Convento de los Dominicos de Claudio Coello para acudir a la presentación de la primera "nubola" del teólogo y educador Sijor, el cómplice , un experimento literario-teológico que nos acerca a Jesús desde aquellos que le conocieron y que, con más o menos dudas, acabaron por decidirse a ser sus seguidores. Entre los presentes, el cardenal Carlos Amigo, quien alabó la honestidad y búsqueda de la verdad que se recoge en el libro: "Solórzano, buen amigo y comprometido en el nombre de Jesús".

Amigo finalizó sus palabras con un llamamiento al propio Sijor, a ese "cómplice" dubitativo y sincero en su búsqueda del Dios vivo que todos llevamos dentro. "A tí, Sijor: no busques al que ya te ha encontrado. Pues no buscarías a Dios si Dios no te tuviera ya en su casa". El purpurado calificó la obra de Solórzano de "libro comprometedor", que busca encontrar esa "verdad intemporal" que se encontraba en la Jerusalén del siglo I, y que se puede mirar "con los ojos del buscador del siglo XXI".

La búsqueda es una constante de Sijor, el cómplice, como bien resaltó su autor. Solórzano tildó su experimento de "ficción comedida" para "buscadores de la verdad". Y es que el "titubeante aunque fiel Sijor" "busca con sincero corazón la verdad". El valor de la sinceridad, de la memoria y de reconocer y refrescar la fe recibida fueron algunos de los motivos que llevaron al autor a "dejarme arrastrar" por las peticiones de muchos amigos para que, al fin, perpetrase una novela. Aunque, como repitió hasta la saciedad, le salió un "nubola".

"Tener un censor en Roma siempre es importante hoy día", declamó Solórzano, no sin sorna. El suyo estaba ayer en la presentación, sentado a su derecha. Jorge Sans Vila glosó el libro a través de los sentimientos que el mismo le habían provocado. "Los buenos libros -dijo- cambian un poco a sus lectores. Y este libro me ha cambiado a mí, me ha hecho feliz... me ha devuelto la esperanza".

Para Sans Vila, la pregunta fundamental arranca del Evangelio de Marcos: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" "Solo ha contestado a su manera. Inventa, sin destruir nada del evangelista. Ha confesado su fe en Jesús".

La pedagoga Carmen Pellicer, por su parte, destacó la "complicidad" del autor con Jesús, con los personajes de la novela, con el propio lector, y lo hizo son sana envidia, por esa "complicidad que generó la primera comunidad cristiana", pese a las "incertidumbres" con las que "uno tiene que vivir cada día". "Todos somos cómplices a la hora de evangelizar en una Iglesia que no siempre nos lo pone fácil", añadió. Pellicer destacó la intensidad afectiva, la fe inteligente, la libertad de espíritu, la complicidad con Jesús y el momento de encontrarse con el Señor que se desprenden de la lectura de Sijor. "Es una forma de contar a Jesús apasionada".

Jesús Antonio Díaz Sariego, viceprovincial de los Dominicos, abrió la presentación destacando el "lenguaje de la amistad" de Sijor. "No se trata sólo de buscar, sino de encontrar. Pero para encontrar se tiene que comenzar buscando. Y partir de la búsqueda da espacio a lo inesperado, a la sorpresa...", incidió. "Sijor educa en la fe", proclamó el religioso, que destacó "la fidelidad teologal" y esperanzada que Solórzano imprime a su obra, en un tiempo en que "hay tantos teólogos que deambulan entristecidos y con reservas".

La presentación se cerró con un cerrado aplauso y un vino, que se prolongó durante algunas horas. Y donde muchos siguieron encontrándose, y reconociéndose, como cómplices. De Solórzano... y de Cristo.

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